lunes, 20 de agosto de 2012

Érase un matrimonio



De acuerdo a los datos del censo poblacional del año pasado, quedó demostrado que en Venezuela son cada vez menos las parejas que deciden casarse. Un dato que nos convierte en quizás uno de los países menos románticos en nuestro "amoroso" planeta, pero que a la vez nos ubica como uno de los más preclaros (sí, hace varios meses me aprendí esta palabra y es hasta ahora donde encontré usarla).

Esa preclaridad del venezolano se debe a que hemos aprendido, como el pueblo noble que somos, que más allá del vínculo legal que se da por hecho al firmar el acta, no hay nada más. Que por mucho amor que exista entre una pareja, todo matrimonio tiene como añadidura un proceso largo y tortuoso que llegará a su fin cuando por las cornetas suene el "Alma Llanera" anunciándole a los invitados al convite que es hora de volver a nuestra vida cotidiana.

El matrimonio es como una fiesta de cumpleaños en grande. Donde el agasajado, o en este caso los agasajados,  terminan siendo los que menos disfruten del bonche. Todo comienza con el anuncio del compromiso a familiares y amigos. A continuación vienen el aluvión de comentarios "filosos" de amigas solteronas que ven como otra se casa, mientras ellas siguen esperando que les llegue su chance. Al mismo tiempo, el novio recibe todos los pésames de parte de sus panas que ven como muere el pana, ante el nacimiento inevitable de "un g..... más.

En muchos países, la costumbre es ver que las familias se disputen el honor que representa la organización del matrimonio. La pelea por ver quien pone más. En Venezuela pasa exactamente lo contrario. Los bolsillos y las manos se encojen de lado y lado, y sólo algún tío despistado que llegó tarde a la fiesta de compromiso terminará poniendo más que los papás de los involucrados. "Es que la vaina está jodida..." es la respuesta más frecuente.

Como nada en esta vida es de gratis, es momento de cuadrar con el cura de la parroquia de cuánto es el golpe para el matrimonio, para que vea para otro lado con el tema del bautizo y la confirmación, y para que diga ante Dios (su jefe pues) que ya le hizo a la pareja el curso prematrimonial. Entre menos sacramentos hayas cumplido, mayor será la erogación de dinero, o dicho en criollo... el baje de mula.

Llegamos al gran día. La novia la cambiaron por una con un peinado sacado del siglo XIX con lo último en maquillaje al estilo Lady Gaga. El novio, casi irreconocible sin su franela del Barcelona. Las madres de las novias rendirán homenaje con su atuendo a la inmortal Lila Morillo (que no es que sea inmortal en verdad, es que el tiempo con ella se nos hace muy largo), mientras que el cortejo lucirá el vestido más espantoso que la novia en confabulación con la madrina habrán escogido.

Al haber hecho la unión formal ante Dios o ante los hombres, da igual, llega el momento de la fiesta. Comienza el momento del baile de los recién casados... nada parecido al "perreo" de las despedidas que ambos se dieron. Algo muy formal, recatado... rayando en lo ladilla. Y comienza la permuta de parejas. Que si el papá con la novia, que si la mamá con el novio, que si el que se raspó a la novia antes que el novio, que si la que "estrenó" al novio y dijo que estaba preñada pero era mentira, que si el tío "sobón" que aprovechará para pulir hebilla con la novia, y un largo etc.

Llegan dos momentos críticos de una fiesta de matrimonio, el inicio del reparto de comida y de bebidas. De antemano le digo... no se preocupe, lo que usted ponga, será una cagada. Lo único que la gente destacará es que "el tequeño estaba bueno". Lo demás será objeto de profundas críticas, la mayoría provenientes de las amigas envidiosas de la novia.

Nunca falta el espontáneo que quiera decir un brindis... (clin, clin, clin...) "Quiero hacer un brindis por mi pana Rigoberto... Coño Rigo, ¿quién diría que te ibas a casar vale? ¿Te acuerdas cuando íbamos para (inserte nombre de "night club" local de su preferencia), que todas las carajas te conocían? Por cierto, Esmeralda te mandó saludos, y que eres una rata porque no terminaste de pagarle lo de la otra vez..." Y así nace el primer peo de casados.

Si usted es invitado al festejo, y quiere salir con pareja de la fiesta, debe tomar en cuenta que el matrimonio tiene sus tiempos. El tiempo para levantar en un matrimonio va desde que comienza el bailoteo, y termina en el preciso instante que comienza el tan odiado pero impelable "trencito". Ejemplo: Está usted bailando de lo más chévere con la víctima en cuestión... "Todo hombre que sabe querer, sabe dar y pedir a la vez". Y usted pa'lante... y la víctima pa'lante también... Y de repente "Vaaaaaaaaaaaaamos negro pa' la conga". Y más rápido que lo que Chávez dice "majunche", ya usted perdió de vista a la muchacha que se ha ido pegada al "trencito" promovido por el borracho alegre de turno.

Los novios mientras tanto estarán esclavizados tomándose foto con la familia, los amigos de la novia, del novio, los colegas, los panas del softbol del novio, los arroceros, los parqueros... y con cuanta gente haya que echarse una foto para recordar el momento. Luego irán mesa por mesa en procesión respondiendo las tres preguntas habituales que hacen a esa altura del festejo: 1- ¿Y en cuánto salió todo esto? 2- ¿Y dónde es la luna de miel? 3- ¿Y seguro que no te casaste porque ella está preñada?

Y cuando ya se ve una luz al final del tunel... de entrada al salón porque ya son casi las seis de la mañana, pues llega el momento en el que los novios se despiden. Cansados, sin haberse podido echar un palo o comer un tequeño... en medio de una profunda decepción porque el matrimonio "no fue lo que esperaban", y más cuando los nuevos "consuegros" se fueron a las manos en medio de la hora loca después de acusaciones mutuas de "pichirres".

Se van los esposos, listos para pasar trabajo ahora en la luna de miel, donde la aerolínea les perderá las maletas, y el cupo electrónico de Cadivi no les va a dejar disfrutar las maravillas del paraíso tropical elegido para la ocasión.

Es válido preguntarse, ¿por qué en Venezuela hay cada vez menos matrimonios? 



lunes, 23 de julio de 2012

Terminología Olímpica




A diferencia de mis temas anteriores, este no comienza por “Érase…”. ¿La razón? Porque el blog es mío y titulo como mejor me parece. Además, lo cierto es que no encontré la frase adecuada.

Como dije en mi post anterior, que me di cuenta que era el primero de 2012, lo que a su vez da cuenta de mi flojera para mantener mi blog actualizado en comparación con toda la perorata que puedo escribir en Twitter (@CarlosDPenalver), los Juegos Olímpicos no son exclusivos de los amantes del deporte.

Como cualquier mortal, cualquier ser viviente (recordando al gran Willie Oviedo http://www.youtube.com/watch?v=hlg4wn7OHaY) disfruta de la cita olímpica, y como los comentaristas deportivos aprovechan este preciso momento para desempolvar la terminología deportiva más técnica y rebuscada, he decidido como servicio público dar luces sobre algunas palabras que en el próximo mes escucharán con frecuencia y que con seguridad no volverán a oír hasta dentro de cuatro años.

-Badminton: Dícese del deporte que es una mezcla de tenis con voleibol. Realmente poco nos importa, porque en Venezuela no practicamos eso (digo yo), pero seguramente cuando no haya ninguna otra disciplina compitiendo veremos algún partido de esto.

-Balonmano: Fútbol con las manos.

-Esprínter: Entiéndase como el que sale “pirao” en una competencia sea de ciclismo o atletismo.

-Tirador: El que practica la esgrima. No confundir con el que hace otra cosa.

-Balompié: Forma elegante e inteligente de decir fútbol.

-Halterófilo: Quien practica levantamiento de pesas. No confundir con persona al que le gusta el sexo con pesas. Ese es simplemente un pervertido.

-Judoca: Dícese de la persona que practica el judo. El yogurt se llama Yoka, y la yuca es un tubérculo. No es lo mismo tubérculo que…

-Crol: Forma inteligente de decir estilo libre en Natación. Contrario a lo que piense La Beba Carrión (http://www.youtube.com/watch?v=j7lsKU3Q0BQ) la Natación se practica en una piscina, no en una pixina.

-Braza: Forma inteligente de decir estilo pecho en Natación. No recomendado extrapolarlo a la vida cotidiana porque genera confusión. Ej: Que buena braza tiene esa chica. Lo correcto que buen pecho tiene esa chica.

-Piragüismo: Deporte que consiste en la competición de dos o más piraguas movidas por remo por sendos piragüistas. Rojo no es deporte olímpico, por tanto su modalidad bajo el agua tampoco. Así que no confundir.

-Waterpolo: Fútbol con las manos y en el agua.

-Maldivo: Gentilicio de las personas de las Islas Maldivas. No, no se trata de un divo maluco.

-Mongol: Gentilicio de las personas de Mongolia. Mongolo o mongólico es aquel que vivía levantando la mano para intervenir en clases y repetir lo mismo que había dicho el profesor. Ej: Profesor- “Y así calculamos el área del triángulo”. Mongolo o Mongólico: “Profe, entonces usted quiere decir que así calculamos el área del triángulo, ¿verdad?”.

-Singapurense: Contrario a lo que puedan pensar, es el gentilicio de los nacidos en Singapur. Sí, ese país existe, no lo inventé para este post por más gracioso que les parezca.

-Tayiko: Gentilicio de los nacidos en Tayikistán. Para más información sobre Tayikistán, porque seguramente les habrá pasado como a mí que ni sabían de la existencia de este país, revisar Wikipedia.

-Micronesio: Gentilicio de los nacidos en Micronesia. No, no es un necio chiquito. Ese es simplemente necio (y con “c”).

-Robert Rodríguez: Conocido también como “El Profesor”, es ese señor de barba que aparece cada cuatro años, y cuya manera de relatar los Juegos Olímpicos me inspiró a hacer este post. Sabe más “que un ‘pescao salao’”. No confundir con el señor de barba que aparece una vez al año, ese es San Nicolás.

Érase una olimpiada


Si existen eventos llenos de pureza y que por un instante nos hace un paréntesis de nuestro mundo cotidiano lleno de conflictos, crisis, Justin Bieber y demás… son los Juegos Olímpicos (JJ.OO.).


El mundo entero, vinculado al deporte o no, se toma un mes para disfrutar de los mejores atletas de nuestro planeta (sí, recordando con estas palabras al gran Willie Oviedo http://www.youtube.com/watch?v=hlg4wn7OHaY) quienes se dan cita, este año en Londres, para buscar la gloria deportiva. La medalla olímpica representa el non-plus ultra para cualquier atleta.

La historia de Venezuela en los JJ.OO. se traduce en 11 medallas. La de oro conseguida por “Morochito” Rodríguez en México 68, dos de plata también conseguidas en el boxeo (lo que demuestra que a la hora de “tirar coñazos olímpicos” somos unos duros), y ocho de bronce (dos más de esas de boxeo y dos de taekwondo, ratificando lo anterior).

Considerando que hemos participado en 16 JJ.OO. con un total de 565 atletas… ¿Por qué una cosecha tan baja de preseas? Quizás porque los deportes en los que los venezolanos somos realmente destacados, no son olímpicos. Veamos los ejemplos.


-Slalom de huecos en la vía. El venezolano se ha convertido en un experto del slalom de huecos en la vía en sus diferentes modalidades, carro, moto, y a pié. El Estado en sus diferentes estructuras de Gobierno (Nacional, Regional, Local) se ha convertido en un promotor de este deporte, al olvidarse del asfaltado de las calles, o hacer un mal bacheo, lo que origina nuevos y mejores lugares para la práctica de esta disciplina.


-Contorsionismo en Metro. Cuando el Metro en hora pico viene, como diríamos en términos científicos “hasta los tequeteques”, el atleta de esta disciplina logra contorsionar su cuerpo, a la par de mantener un perfecto equilibrio con su vianda de comida, logrando entrar en el vagón donde cualquier pesimista hubiese pensado que no cabía uno más.

-Recostadera de tostón en transporte público. Una disciplina exclusiva para hombres con un alto sentido de la oportunidad. Consiste sencillamente en aprovechar la afluencia de personas en un autobús y deliberadamente comenzar a colocar el aparato reproductor entre las personas que abordan la unidad, sin distingo de género, clase, edad, sexo o religión.

-Salto triple. Aunque en los JJ.OO. hay una prueba con el mismo nombre, no se trata de lo mismo. Aquí en tres saltos debes evitar a la promotora de Perfumes Factory que te quiere “burundanguear”, al señor con muletas que siempre pide para comer pero que en la tarde se va hasta parado en un autobús, y a las evangélicas que te quieren dar “La Atalaya” y “El Despertad” para discutirlo al día siguiente. Todo un esfuerzo.

-Salto largo. Igual esta prueba dista mucho de la que actualmente existe en los JJ.OO. En esta prueba, con sus modalidades en masculino y femenino, el atleta busca de un salto hacer un puente desde un jueves o hasta un martes. Para ello, el(la) deben buscar en el repertorio de excusas de oficina, la más original y brillante para no trabajar ese viernes o lunes que interfieren con el puente que piensan tomar. El récord de esta prueba lo tiene una funcionaria pública que se ha agarrado cuatro de estos puentes con la muerte de la misma abuela. Pobre señora.

-Lanzamiento de puntas. El venezolano, y sobre todo las venezolanas, han logrado destacadas actuaciones en esta disciplina. El lema de este deporte es “el que la agarra la chupa”. El atleta deja colar un comentario, generalmente (siempre) mal intencionado, sobre su contendiente con la esperanza de que este se sienta aludido. El éxito en la prueba está en que el aludido genere una respuesta. Si la respuesta es directa, entonces el punto es para el que la lanzó. Si responde con otra punta, entonces tenemos lo que llamamos el voleo. El punto y el juego lo gana el que primero se salga de sus casillas.

Y como estas, muchas otras más…

Este post lo remitiré al Comité Olímpico Internacional con la esperanza de que los admita para los juegos de Río en 2016. Quien quita, si aceptaron el juego de la soga, cualquier cosa puede pasar.