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martes, 18 de agosto de 2015

Cinco rituales INFALIBLES para el amor, dinero, salud, familia y amigos


Bueno, ¿qué más les puedo decir? No ahondaré en la situación actual de Venezuela porque... en fin, que no vale la pena. Por eso he estado buscando cuál puede ser una buena forma de conseguir dinero y preferiblemente sin tener que cercenar o entregar alguna parte de mi cuerpo.

Y descubrí algo muy interesante. En estos tiempos de incertidumbre, la gente busca respuestas. Más en concreto buscan la fórmula mágica que resuelva todos sus problemas, desde los complicados hasta los simples o banales. Pero en ocasiones y en el afán de encontrar luces en el camino nos topamos con charlatanes que a cambio de dinero nos engañan y juegan con nuestra buena fe.

Por eso,  he decidido ser un gurú. ¿Gurú de qué? No importa. Pero esa gente es la que más plata hace hoy en día.

Y para comenzar, voy a compartir con ustedes cinco rituales INFALIBLES (nótese que escribo en mayúsculas porque la cosa es seria), que lo ayudarán para distintos aspectos de su vida. 

No me pague nada, sólo comparto un poco de la sabiduría que me ha hecho darme cuenta, entre otras cosas, que no puedo meterle los dedos al enchufe o que las prostitutas cobran la hora desde el momento del saludo

Ritual para el amor

Para este ritual generalmente le dicen que si sostenga un clavo de olor en una mano por un tiempo determinado, o báñese en esencia de algo para que le llegue el amor verdadero. Pero aquí va un ritual que si funciona.

1- En efecto, sí, báñese.
2- En efecto, sí, póngase una esencia. Un buen perfume, una buena fragancia.
3- Si eres mujer cóloquese una falda o vestido, muestre las piernas. Si eres hombre, póngase una buena camisa (las del Barcelona o Real Madrid déjalas descansar por amor a Dios).
4- Diríjase a un buen bar. Tenga en cuenta que si escatimas en el lugar te expones a que el público que consigas no sea del segmento o estrato deseado. Discotecas no.
5- Converse. Demuestre (o finja) interés por lo que la otra persona le dice. 
6- Flirtea (leí esa palabra en una Cosmopolitan, pero no llegué a ver realmente que significaba. Pero entiendo es una manera bonita de decir "échale los perros").
7- Si la cosa no prospera, te disculpas y te cambias de silla y pasas a la siguiente víctima potencial pareja.
8- Si la cosa prospera... ¡enhorabuena!. Hágale despacio y rico (sí, a eso me refiero).


Ritual para el dinero

Ni incienso, ni arroz, ni granos de mostaza. Aquí va el verdadero ritual para atraer el dinero.

1- Deje de estar leyendo pendejadas en Internet, como este blog.
2- Abre Microsoft Word.
3- Redacte su resumen curricular.
4- Báñese (con agua y jabón).
5- Pónganse, como dicen las mamás, "ropa de vestir".
6- Asista puntualmente a la entrevista y con la mejor actitud.
7- Felicidades. Bienvenido a tu primer día de trabajo.

Te aseguro que el dinero llegará cada quince o treinta días. ¿Cuánto dinero? Nunca dije que te iba a ser millonario. Lo siento.

Ritual para la salud

No es intrusismo laboral señores del Colegio de Médicos. Aquí va un ritual sencillo para mejorar la salud.

1- Levántate de la cama floj@.
2- Póngase ropa deportiva.
3- ¡Corre!

Ritual para la familia

Encontrar la paz en el hogar nunca es una tarea fácil, pero esto te puede ayudar.

1-Si eres mujer, hazte de la vista gorda. Comprende que los hombres no entendemos conceptos como: el fregar los platos a la centésima de segundo después de haber tragado el último bocado, o no dejar la ropa en el primer mueble que se nos cruce por el camino. Somos animales de hábitos, y esos hábitos son parte de nuestro ADN. Además, usted fue el que lo eligió así tal cual. Pudo haberle dicho en el bar que no quería nada con gente floja y desordenada, pero no. Asuma su barranco.

2- Si eres hombre, hazte de la vista gorda. Comprende que las mujeres no entienden conceptos como: la importancia de cada partido de fútbol de cada liga que se juega en el mundo. Un Lyon vs. Montpellier es tan importante como un Madrid-Barcelona, o un Mineros-Tucanes. Así que te van a hablar en esos momentos y, aunque sea molesto, lo mejor en esos casos es decir, "muy bien" (un "muy bien" es la respuesta que mejor se adapta a cualquier situación. Un "ok" es desagradable y puede presumir lo cierto, que es que no le estamos prestando atención).

3- Si tienen hijos, tenga siempre una correa a la vista. Cuando comiencen a correr por la casa, sólo señale hacia el objeto en cuestión. Los niños se transformarán en poco tiempo en guardias del Palacio de Buckingham.

4- Disfrute de la paz en el hogar.

Ritual para los amigos

Si te sientes solo y lo que necesitas son amigos, este ritual es para ti.

1- Ten dinero.
2- Dejad que los amigos vengan a ti.

Espero mis consejos te sirvan y disfruten

miércoles, 19 de diciembre de 2012

Érase un peloterito

Para lo que quedé...

De este lado del mundo en el que nos encontramos, que llamamos Sudamérica, los venezolanos somos los renegados del grupo. En una porción de territorio dominada desde la pampa argentina hasta los cafetales colombianos por la pasión del fútbol, nosotros decidimos ver hacia el norte y nuestro pasatiempo nacional -aparte de la habladera de pendejada- es el béisbol.

El juego del bate y la pelota es para el nacido en estas tierras algo natural. Y la divina providencia nos ha dado la bendición de tener béisbol todo el año. En octubre comienza el torneo local, que se juega hasta enero. En febrero viene la Serie del Caribe, donde el campeón venezolano se mide a sus similares de Puerto Rico, República Dominicana y México. En marzo abren los campos de entrenamientos de Grandes Ligas. 

En abril arranca la temporada en los Estados Unidos, y termina en octubre... cuando arranca la nuestra. Y así se repite el ciclo, para malestar de las mujeres que resignadas terminan colocándose la gorrita de cualquier equipo e intentando aprender los insultos que con frecuencia su hombre dedica a cuanto pasa en la pantalla del televisor.

Por este fenómeno nacional, es que yo no escapé de tener que vestir un uniforme y saltar al campo en mis primeros años de vida, como cualquier niño venezolano promedio. Todos fuimos peloteritos.

La historia comienza con el sueño de gloria de un padre, que al ver nacer al varón de una se imagina como su representante, firmando un jugoso contrato con los Yanquis. El niño no ha aprendido a caminar cuando ya tiene toda la indumentaria: gorra, camisa, guante (marca Tamanaco), bate de madera y pelota. 

En lo que tiene edad suficiente para mover a voluntad los brazos, el papá lo lleva al parque a tomar roletazo y aprendemos palabras mal castellanizadas como "quechar", "esprín", "guainop". 

Al cumplir cuatro años, inmediatamente después de soplar las velas, ya el niño está frente al entrenador del equipo infantil más cercano. Un señor mayor que alguna vez jugó béisbol, pero que no llegó "porque la gente es muy envidiosa". Junto a otros de su misma situación, llegó el momento de que el niño complete la transformación en pelotero.

El padre orgulloso cambia el guante Tamanaco de plástico por un Rawling, compra guantines, tacos, bolso para llevar los implementos, y los más osados hasta un bate personalizado. 

Llegó la hora del juego. Nada más saltar el niño al campo se escucha una voz retumbando el estadio... "Ese es mi hiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiijo". ¿Qué más podría desear uno sino que esa no fuera su mamá? Sin embargo no corres con tanta suerte, y cuando volteas, es tu progenitora que pegada a la cerca comanda la barra junto a las demás mamás del equipo.

Los padres entre tanto se reúnen para disertar sobre todos los errores que ha cometido el mánager, porque si algo es seguro es que cualquiera de ellos podría hacerlo mejor.

Primer turno al bate, y de nuevo el grito alentador de la madre, que hace que el niño quiera meter la cabeza en el home cual avestruz. Strike uno... "Vamos Carlitos... dale que tu puedes". Strike dos... "Eso hijo... ahora sí. Dale". Strike tres... (Silencio sepulcral).

Segundo turno al bate... "Carlitos vamos, sube el codo". Ciertamente en esos momentos, frente a un lanzador, no hay mucho tiempo para pensar. Pero ahora me pregunto... ¿qué carrizo sabía mi mamá o mi papá sobre si tenía que levantar el codo o no? ¿cuántos turnos al bate tomaron ellos en su vida?.

Sin embargo todo padre o madre de nuestro país lleva inserto un chip beisbolístico que lo autoriza, como si de un Reggie Jackson se tratara. Todo padre o madre es un coach de pitcheo y de bateo en uno. Hasta árbitro incluso. "Payita... (Diminutivo del inglés 'Umpire') acuérdate que son unos chamos".

Papá o mamá de peloterito que se respete carga encima: Termo de agua y vasos para llevar, porque este fin de semana (y todos los fines de semana) le tocó llevar. Batería de carro con sus respectivos cables y bocina para hacer la estridente sirena, vacío de cerveza para después del juego (o durante...), Gatorade para el peloterito (a fin de que parezca más pelotero), sillas playeras para poder estar pegado de la cerca (porque para un papá la distancia de la tribuna al terreno es demasiado grande), pito, corneta y cualquier vaina que haga ruido molesto. 

Pero el objeto más importante, sobre todo para la mamá del peloterito, es la hoja de cantos. Una especie de cancionero con las melodías más pegajosas para hacerle barra al equipo. Y diceeee... "Pichea (del verbo en inglés "pitch" que significa "lanzar", pero en Venezuela el lanzador 'picha' o 'pichea', no lanza), Pichea, pichea que te pichea que Carlitos está en el home y ese si que te batea". "Fuego al cañón, fuego al cañón, para que Carlitos la saque de jonrón".

Lo más triste no eran las canciones, sino que Carlitos -yo- no sacaba la pelota del cuadro... y eso cuando le lograba dar a la pelota. De hecho, cuando decidí colgar los tacos y dedicarme a estudiar, era porque lo único que escuchaba cuando venía batear era el suspiro de los papás pensando que el inning se iba a terminar conmigo. 

La verdad siento que decepcioné un poco a mis papás. Así como la gran mayoría de mis compañeros que no se convirtieron en un Miguel Cabrera o un Pablo Sandoval, acotando que tuve la experiencia de jugar contra Sandoval en esos tiempos y ya era un caballo.

Pero mientras sigan naciendo varones en la familia, siempre hay esperanzas de ir al nuevo Yankee Stadium como el invitado especial de la estrella del equipo. O pagando la entrada con los 400 dólares del cupo Cadivi electrónico, ya veremos.