miércoles, 19 de febrero de 2014

Al soldado con cariño

Saludos amigo uniformado:

Quizás no me conozcas, pero en mi familia palabras como "guardia", "subordinación", "batallón", "parte", entre otras, siempre fueron de uso cotidiano. Es común en reuniones ver a dos o tres uniformados dentro del grupo. Desde pequeño conocía perfectamente los grados militares de los oficiales de los cuatro componentes (incluso de la Armada, que siempre es complicado). Era claro que en ese contexto, pues en algún momento iba a querer la orgullosa carrera de las armas. Más cuando mis primeros libros fueron de historia de Venezuela, y crecí inspirado por la obra de Francisco de Miranda y Simón Bolívar. Por el segundo, incluso mucho antes de que se volviese un denominador para atrocidades de las que hablaré más adelante.

Pero no estoy acá para hablarte de mí vida. Vengo más bien para preguntarte, ¿qué será de la tuya? No, no. No es una amenaza. Creo que estaremos de acuerdo que son USTEDES los que, al menos en teoría, tienen el monopolio de las armas. Simplemente me preocupa saber en qué piensan en estos momentos, y en qué forma la historioa habrá de juzgar sus acciones mañana. A ver...

El artículo 328 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela dice taxativamente: "La Fuerza Armada Nacional constituye una institución esencialmente profesional, sin militancia política (...)". Sin militancia política... interesante. Cuando ustedes dicen que son "chavistas", ¿no es eso militancia política?. Strike uno.

Vivimos en un país donde el Estado de Derecho es una quimera. Todos los poderes son controlados por el Ejecutivo, y ustedes lo saben. Es por ello que quizás el que se declaren "chavistas" sea el menor de sus muchos males.

Hoy vivimos una de las crisis más terribles que hayamos visto en toda nuestra historia democrática. Tenemos problemas a todos los niveles, comenzando por la inseguridad. Más de 25 mil vícitimas cobró el hampa el año pasado. Año en el que ustedes recibieron aumentos de salario (más que ninguna otra carrera o profesión), equipamiento (más que los hospitales y colegios del país) y beneficios a los que los civiles sólo podemos soñar.

La escasez, producto de infames medidas económicas que han provocado el cierre de muchas empresas, la nacionalización de otras que han quedado como meros "elefantes blancos", además del encarecimiento de lo poco que se puede conseguir. Pero claro, con sus aumentos, la inflación se ve como algo externo que no tiene por qué afectarlos. Además, gozan de beneficios porque como gracias a este Gobierno también han acumulado experiencia como despachadores de alimentos, pues se proveen sin colas de lo que necesitan. Pero el pueblo, al que les tocaría servir, sí pasa las de Caín por una harina o una leche.

No te quiero contar amigo soldado como mi hermana fue víctima de un secuestro, del cual salió con vida afortunadamente gracias a la benevolencia de un pran. Porque la Guardia Nacional "no tiene acceso al penal". Allí entendí que no puedo pedirte ayuda entonces en cuanto al tema de los cubanos en los cuarteles. Si no puedes con los recluidos, menos con los extranjeros en libertad que además vienen con el aval del Gobierno a hacer trabajos particulares. 

Pero lo peor de todo, es que el 12 de febrero el Presidente de la República Nicolás Maduro anunció que permitiría a un sector que representa LA MITAD del país (al menos) manifestarse contra las medidas arbitrarias de su Gobierno. Peor aún, autorizó la represión a quienes sencillamente no pensamos como él. Amenazó medios, sacó señales de canales extranjeros del aire, poniendo en entredicho una de las libertades universales más importantes, la libertad de expresión. La misma que traza una tangente entre los gobiernos democráticos y las dictaduras autocráticas.

En fin, que para resumir, el Sr. Nicolás Maduro (de quien ni siquiera sabemos si es venezolano, y ustedes tampoco han tenido la curiosidad) se saltó la constitución y las leyes a la torera. Me imaginé que ante este escenario, la respuesta del Alto Mando y de los mandos medios de la Fuerza Armada sería contundente. Y lo fue... un llamado a respetar la constitución por parte de quienes le estamos precisamente reclamando eso al Gobierno. Ah, pues muy bien.

Se ve amigo soldado que el dinero, los beneficios y una filosofía barata de un socialismo que no es tal, ha sabido conquistar los espacios de tu corazón. Has decidido hoy darle la espalda a un pueblo que reclama la vuelta del Estado de Derecho y que se respeten las leyes, comenzando por la Constitución. Esa misma que ustedes deberían defender.

Por el contrario han atacado al manifestante, vejado y humillado a quien su único delito ha sido arrecharse por la incompetencia de un Gobierno que en 15 años ha sido incapaz siquiera de construir una autopista, o hacer que los hospitales funcionen. Por el contrario ha dividido al país en bandos, donde unos no quieren convivir con los otros. Y es ahí donde ustedes deberían entrar.

Porque por concepto, ustedes deberían ser los garantes del respeto a la institucionalidad. ¿Qué piensan? ¿Qué mientras estén en el poder la justicia no los va a tocar? Les recuerdo que los delitos de lesa humanidad no prescriben. Que la complicidad también es delito, y que además de la justicia divina no se salva nadie. Tarda, pero llega.

No todo está perdido. Aún están a tiempo de prestarle al país, su país un servicio invaluable. No se trata de dar un golpe de estado. La Constitución está llena de alternativas democráticas para deponer a un régimen totalitario que ha menoscabado los Derechos Humanos de quienes piensan distinto. Ustedes tienen el poder en sus manos. Ustedes son los únicos que pueden detener a las hordas paramilitares que hoy tienen sitiadas a ciudades enteras, y que le han costado las vidas a venezolanos que lo único que reclamaban era un país mejor. Un país mejor para tí también. 

Donde no tengas que enarbolar la bandera cubana, ni cantar el himno de un país que no es el tuyo. Donde tus escoltas, general, se aburran tanto por lo seguro que es transitar por las calles. Donde tú teniente, tengas oportunidades para surgir. Pero donde también el ingeniero, el arquitecto y el periodista las tengan.

Las circunstancias te han llevado a actuar de una manera. Pero la historia te puso en un lugar y momento privilegiado. Decide como quieres que te recuerden. Si como aquel que defendió la Constitución y la patria que tanto amaba, o como aquel esbirro que actuó como pretoriano para que atornillar en el poder a un autobusero colombiano que acabó con lo poco que quedaba en pie en el país.

Si tanto amas tu país... ¡Defiéndelo coño! Que para eso se supone que te formaron.

Disculpa si crees que fui muy rudo, es que conforme iba escribiendo recibí un par de imagenes que me gustaría vieras y analizaras. Así te recordaremos por siempre, si no actuas ahora.

Saludos amigo. Si sobrevivo a tus balas y a tú represión, estaremos en contacto.



lunes, 13 de enero de 2014

"El efecto Roberto Baggio"


Corría el año 1994. Recuerdo que jugaba un torneo nacional de béisbol infantil en Barquisimeto. No era realmente amante del fútbol, sólo sabía lo básico: "Brasil es bueno, Venezuela no juega esa vaina, y Argentina tenía a un tal Maradona que era tan pegado al balón como a las drogas".

Sin embargo, ni un niño de 8 años escapa al deseo de ver la final de un Mundial de Fútbol. Y ahí estaba yo, sentado junto a otros niños y la familia de la casa donde me estaba alojando, viendo en un televisor RCA el encuentro entre Brasil e Italia. Por esa condición natural del ser humano de ponerse del lado del débil, en el fondo quería que Italia ganara.

El partido fue malazo. Bueno, al menos para mí. Un partido sin goles es como tener una novia sin tetas, no hay emoción. Luego un suplicio de 30 minutos más, de nuevo sin goles, hasta llegar a los penales. Eran los primeros penales que veía en toda mi vida. No recuerdo la tanda de penales de memoria y dudo que alguien pueda, pero sí todos recordamos al tipo de la "melenita" que la pateó sobre el larguero y dió inicio a la celebración del tetracampeonato para los sudamericanos. Era el atacante Roberto Baggio.

De ahí en adelante, sólo recuerdo que entre mis conocidos su nombre era usado para definir a los que no sabían patear (más de una vez era yo mismo), y para los que mandaban muy lejos del arco la pelota. El pasar de los años no ha hecho mella en el recuerdo, y todavía hay uno que otro que en forma burlona utiliza el nombre de Baggio para señalar algo vergonzoso.

Lo cierto del caso es que Roberto Baggio fue uno de los mejores jugadores italianos de toda la historia. Ganador del "Balón de Oro" y el Fifa World Player en 1993, "Il Codino" (como era conocido) anotó 9 goles en los tres Mundiales en los que participó y 314 goles en su dilatada carrera. De hecho en ese Mundial del 94, Baggio marcó los goles de la "Azzurra" en octavos ante Nigeria y semifinales ante Bulgaria. ¿Es justo recordarlo sólo por el penal errado ante Brasil? Incluso cuando Baresi y Massaro también fallaron en la misma tanda.

La situación con Baggio es algo que se repite a diario en nuestra vida cotidiana. Nos pasa a todos, y es lo que he denominado el "Efecto Roberto Baggio" (registro pendiente). No importa todo lo bueno que seas, y la cantidad de veces que hagas las cosas bien. El día que pongas la cagada, serás inmortalizado.

A los periodistas nos pasa con mucha frecuencia. Podemos redactar 1000 notas, pero siempre seremos recordados por aquella donde se nos fue la "sanahoria" (zanahoria). Los peloteros darán más de 100 cuadrangulares, pero aquel ponche con el que se perdió la final nunca será olvidada. Le pasa a quienes conducen y en su vida han tenido un solo accidente, serán visto por sus cercanos como alguien "peligroso" al volante.

Las mujeres son las que mejor aplican el "Efecto Roberto Baggio" en sus relaciones de pareja. No importa si le llevas flores cada tres días, le haces la cena a diario y la sacas cada fin de semana a los lugares de moda. El día que miraste fijamente por 1 segundo y 7 décimas a su prima la que parece actriz porno, no te volviste a quitar la etiqueta de "adúltero" por el resto de tu vida -aunque en realidad no haya adulterio porque la verdad es que no están casados-. 

Pasa igual con el día que no viste que se cortó las puntas ("es que tu no eres detallista"), el día que llegaste cansado y no quisiste salir a escuchar las deprimentes historias de sus amigas solteronas ("es que no te caen mis amigas"), el único día del año en que te reúnes con tus amigos ("es que siempre andas con ellos"), o el día que te quedaste sin pila en el teléfono ("te estabas cogiendo a mi prima la que parece actriz porno").

Recientemente me pasó algo que podría enmarcar dentro del "Efecto Roberto Baggio". Por momentos me cuestioné y me pregunté qué podía hacer. Entonces investigando descubrí que después del Mundial, Baggio ganó dos Scudettos, anotó 96 goles en Serie A, y dos más en el Mundial de Francia 98 (incluyendo uno de penal).

Nos sacudimos y seguimos adelante. Nada podemos hacer ante el "Efecto Roberto Baggio". Todos recordamos a Pedro el que negó, a Judas el traidor, a Napoleón en Waterloo, a Miranda en La Carraca, a José Gregorio arrollado por el único carro en Caracas, a Clinton por la Lewinsky, y a mí por aquel correo que me costó mi relación.

Roberto Baggio vive en todos...  

(Datos y estadísticas: Wikipedia).

miércoles, 5 de junio de 2013

Érase un (intento de) tiempo compartido...


Honestamente, no podía quejarme de absolutamente nada. Hasta ese preciso momento todo había sido excelente, y habían altas posibilidades que esos días se convirtieran en los más especiales de los últimos años. Pero el destino nos cambió la seña. A ver si me logro explicar.

Decidí que después de un año seguido de arduo trabajo, era momento de tomarme unos merecidos días de descanso. Y ¿a dónde vacaciona el que junto dos lochas pa' completar un real? Exacto, ¡Margarita!

Todo era un sueño. Sacado de alguna película de terror, pero de la primeros quince minutos que son la parte bonita de la historia. La comida, las bebidas, la gente, las bebidas, los paisajes, las bebidas. En fin, que como dije al comienzo... no tenía nada de qué quejarme.

Pero en la primera mañana, con el cantar del gallo y el sonido de los platos en el buffet, me tomaron por sorpresa. "Señor, ¿ya disfrutó de nuestro coctel de bienvenida?". Si notaron que repetí "bebidas" en tres ocasiones en el párrafo anterior, entonces entenderán que respondí con un rotundo y hasta molesto "-Nooooo... a mí no me dijeron nada de eso". 

Yo no lo sabía pero ya había caído en la trampa. En las redes tenebrosas y malintencionadas del "tiempo compartido". ¿Qué es un tiempo compartido? En términos teóricos un tiempo compartido consiste en el derecho de uso de una propiedad, por lo general algún tipo de alojamiento vacacional, durante un periodo determinado (Gracias Wiki).

En términos reales, es realmente un fraude. Es una obligación a cancelar una alta suma de dinero (realmente obscena suma de dinero) para algo que cuando lo quieras usar no vas a poder porque las reglas te la impone el que te vendió el tiempo compartido, y que luego te cansarás de pelear pero seguirás pagando por los siglos de los siglos, amén.

Todo comienza con un recorrido por lo más atractivo de las instalaciones. En ese momento te sientes un alto dignatario a quien llevan a realizar una inspección a una obra. En el camino sientes las miradas cómplices de quienes ya pasaron por ese trauma.

Luego te invitan a un "pseudo-sorteo" que nadie gana, pero que por sólo la ilusión de creer que vas a estafar al estafador te hace sentir mejor contigo mismo. A continuación un segundo personaje te lleva a un cuarto donde otros como tú también están siendo víctimas de laaaaargas charlas sobre las maravillas de este tiempo compartido en comparación con otros.

Para hacerlo más tentador, no falta el ofrecimiento de las bebidas. Seguramente con la esperanza de que el alcohol te haga hipotecar tus vacaciones por el resto de tus días. Ni pensar en cortar la conversación. Estos tipejos son hábiles en el manejo de la palabra, y no te dan la menor oportunidad de correr a la piscina a disfrutar de los juegos, y las instalaciones que ya pagaste.

Cuando el segundo se agota, porque ve que realmente no estás interesado, entonces llegan refuerzos. Personas contratadas para hacer de la pareja que tomó la mejor decisión de su vida al comprar un tiempo compartido. No falta el discurso de "nosotros nos íbamos a separar porque nuestras vacaciones eran aburridas, hasta que compramos un tiempo compartido", en el tono de los comerciales de teletienda.

Para terminar de "torcer el pescuezo" del inocente, entonces hacen que todos te den un aplauso de manera de que la presión social te haga firmarles un cheque de cientos de miles de bolívares. 

Una vez que todo les ha fallado, porque tu voluntad (o tu pobreza) son más fuertes, entonces prepárate. El resto de tus días de alojamiento serán los peores. Sentirás las miradas acusadoras de los empleados que saben que no les quisiste comprar el tiempo compartido, los barman te atenderán de mala manera, en el buffet te escupirán la comida.

Este post va dedicado a todas esas personas que, como yo, perdieron un día de estadía en un hotel escuchando las múltiples ventajas de ser estafados con un tiempo compartido. Y a quienes se prestan para estas prácticas... ¡Dios se apiade de sus almas!